Pulseras Rojas

Albert Espinosa: “Si nos permiten esperar, habrá tercera temporada de ‘Pulseras Rojas’”


Después de haber vendido más de un millón y medio de ejemplares de sus anteriores tres novelas, el polifacético Albert Espinosa parece predestinado a ser el gran triunfador del inminente Sant Jordi. La razón, su cuarta novela, “Brújulas que buscan sonrisas perdidas” (Rosa dels Vents/Grijalbo). Espinosa también vive un momento mágico en su otra faceta, la de escritor televisivo: el fenómeno “Pulseras rojas” sigue imparable: la segunda temporada todavía tiene más audiencia que la primera en TV3 y está a punto de estrenarse en TNT. Sobre todo esto ha hablado el escritor, guionista, director y actor en una entrevista para El Periódico de Catalunya.

Albert Espinosa: “Ayudaré a Spielberg en la versión americana de Pulseras Rojas” http://bit.ly/OJr3u4

Cuarta novela. ¿La ha escrito también a mano, como las anteriores?

Sí, las novelas son lo único que escribo a mano. En la primera, “El mundo amarillo”, decidí dos cosas. Una, que escribiría en lugares donde hubiera agua, mar, piscinas, bañeras. El agua me inspira. Y dos, que escribiría a mano. Todo lo demás, las series, las películas, lo hago con el ordenador. Pero el libro para mí es especial. Busco las 10 o 12 libretas que utilizaré, el tipo especial de boli… Tardo mucho tiempo, pero buscar y encontrar los materiales es un proceso muy importante. Esta vez he utilizado unas libretas temáticas de ciudades que fui adquiriendo en cada visita promocional de “Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven”.

¿Tiene claro que su novela volverá a arrasar en Sant Jordi  [23 de abril]?

Bien, toco madera, no lo sé. No trabajo con la idea de querer vender cada vez más, aunque sí que es verdad que con “Si tú me dices ven…” salimos con 50.000 ejemplares y ahora lo hacemos con 250.000… En cualquier caso, creo que será un gran  Sant Jordi. ¡Y no sólo el mío! Será el mejor Sant Jordi de los últimos 10 años. Lo dije a los libreros el otro día. No he visto nunca a la gente esperando tanto la primavera, el verano, los rayos del sol… Sant Jordi es un día especial para mí. Es el día que perdí la pierna. El mejor día posible para perder una pierna, porque había mucha felicidad en el ambiente. Me han pasado cosas muy chulas por Sant Jordi. ¿Sabe una cosa que me hace mucha ilusión de este Sant Jordi?

Usted dirá.

Hay una cosa que normalmente no puedo hacer, que es ir en moto. Cuándo he ido en moto me he dado muchas hostias, porque es complicado encontrar el equilibrio sólo con una pierna cuando freno. Por Sant Jordi, los de la editorial me traen en moto y me hace mucha ilusión. Mola mucho ir de un lugar a otro con esta sensación de velocidad, de puntualidad. Este año además he pedido un casco customizado con dibujos de brújulas y todo eso. Ha quedado mucho chulo.

Usted vive un momento envidiable. ¿Reconoce que todo el que toca lo convierte en oro?

¡Nooo! Sólo soy alguien con suerte. Pero también lo era cuando tenía el cáncer: ¡he superado tres! Es verdad que estos últimos años han sido muy bonitos, increíbles. Todo es bestial. En cualquier caso, no me siento un rey Midas, sino alguien que tiene suerte de trabajar con quien trabaja. Los niños de “Pulseras”, Pau Freixas [director de la serie], Sergi Belbel, que me apoyó al máximo con “Els nostres tigres beuen llet” en el TNC, la gente de la editorial… Y tengo suerte del público, a quien gusta todo lo que hago…

El público. No es fácil encontrar uno que sea más militante de un autor que el suyo, señor Espinosa.

Tengo un público muy apasionado, sí. “Pulseras” me ha abierto una franja que no habría pensado nunca que tendría. Niños de 8 o 9 años, jóvenes de 15 o 17. Leen el libro y te preguntan y se comunican contigo de una manera muy potente. Yo intento escribir lo que a mí me gustaría leer. “Brújulas que buscan…” es un libro que a mí me gustaría leer. Me lo leí ayer por la noche otra vez y lloré y reí, y pensé que me gustaba. Y que si a mí me gustaba, quizás gustaría a los otros. Bien es verdad que cuando escribo no pienso en el que pueda gustar o no a los otros, porque es imposible saberlo.

Pero usted sabe como gustar. La gente le agradece su manera de expresar los sentimientos; se identifica con lo que usted relata.

Debe de ser porque las emociones me gustan. ¿Por qué hablo de mi vida? Porque es lo que vivo. Y me gusta hablar de lo que siento, de lo que vivo. Mis historias no hablan nunca de personajes que trabajan de algo y tienen problemas con este trabajo. Yo crecí en un hospital y allí no hay dinero en el día a día. Sólo caricias, abrazos y emociones. En mis personajes no es importante saber a que se dedican, sino acompañarlos en su investigación emocional. Al mundo le iría más bien si la gente hablara más de sus emociones. Parece que las emociones o la ternura sean delito.

¿Cuánto hay de usted en el personaje protagonista de “Brújulas…”?

Todos mis personajes tienen mucho que ver conmigo. Yo es que soy muy pedigüeño. Alguien me explica una historia guapa y le digo: “¿Me la regalas?”. Este libro, que para mí es el mejor que he escrito nunca y con el que me lo he pasado más bien, es fruto de historias y de gente que he conocido en los viajes de promoción de mi libro anterior. Los desconocidos son grandes aliados, porque te acaban explicando cosas muy guapas para tus propias historias…

Hábleme de “Brújulas…” Creo que gustará mucho a su público.

Habla sobre todo de la sinceridad. Es el valor más importante. Cuando estás enfermo quieres que te digan la verdad. Estás en una relación sentimental y quieres la verdad. Pero al final hay poca gente que sabes que te dirá la verdad. Yo desde hace años busco archipiélagos de verdad; gente en mi vida que no sean ni amor ni familia, sino gente que en el día a día siempre me diga la verdad. Y cuando las encuentro, les pido que formen parte de mi archipiélago de sinceridad y los doy una brújula y todo…

La primera frase del libro es “para vivir se tiene que vivir”. ¿A qué se refiere, exactamente?

Es la clave de todo. Hay gente que se va del mundo, como el protagonista de la novela. Gente que se harta de todo y que decide no participar en nada más. Mucha gente me dice: “No se han cumplido mis sueños, no me pasan grandes cosas a mi vida”. Pero es que quizás ha dejado de formar parte del mundo. A veces nos olvidamos de vivir. Protestamos mucho, pero vivimos poco. La gente piensa que vivirá eternamente, pero no. Yo siempre tengo un umbral de vida de tres meses. Y cuando pasan estos tres meses, pues tres más. Plazos cortos de vida. Así lo aprovechas todo al máximo.

El protagonista y sus hermanos juegan un día al fútbol y tienen un padre director de cine. Igual que en “Els nostres tigres beuen llet”. ¿Universos paralelos como en la serie Fringe?

Ha, ha, no. En todas mis novelas hay gestos de complicidad a cosas que he hecho antes. El número 23 sale en todas. Muchas tramas pasan de una historia a otra. Mis personajes viven en lo que yo denomino mundo amarillo, un pueblecito donde se conocen y donde un día el niño de “Pulseras” se encuentra con otro de “Planta 4ª” y este a su vez es amigo de “Los tigres”. Me gustan estas conexiones. Al fin y al cabo, es un universo.

¿Veremos “Brújulas…” convertida en película? ¿Le gustaría?

No he querido nunca que mis novelas sean películas. Las novelas son bebés que son novelas. Si haces una película se pierde la magia. La gente se imagina cómo es la cara de los personajes. Yo ya escribo mucho para el cine o la tele. Quizás cuando estos bebés sean adultos, de aquí 15 o 18 años, pues se transformarán en película. ¡Pero mientras no lo sean, como que yo mando en esto, pues no serán nunca película!

¿Habrá tercera temporada de “Pulseras rojas”?

Todo el mundo quiere hacerla. La idea era que la historia transcurriera en los 10 años que yo estuve enfermo. Entre la primera y la segunda temporada esperamos que los niños se hicieran adolescentes. Ahora tienen que ser adultos. Esperaremos dos años para que crezcan. Y espero que nos permitan esperar. En todo caso, ya aviso que el final de la segunda temporada será muy duro. Los espectadores sufrirán.

Quedan cinco capítulos.

Sólo por este final, ya valía la pena hacer la segunda temporada de la serie. Ojalá guste. Pero me parece que es una serie que no engaña a nadie. En el primer capítulo cortaban la pierna a uno de los personajes y al octavo mataban otro. No es happylandia.

¿Cómo está la adaptación de “Pulseras” a cargo de Spielberg?

Avanzando… Martha Kauffman, que está a cargo del proyecto, nos dice que estas cosas de las televisiones americanas van muy lentas, pero que en nuestro caso va muy bien.

Mañana domingo sale su columna semanal en “El Periódico”, donde hace siempre tres recomendaciones culturales. Aváncese un día y regálenos tres recomendaciones más.

Pues… Searching for Sugarman, el documental que más me ha emocionado en la vida, o como la música encuentra su público aunque a veces este no sabe que existe. La película Weekend, capaz de transmitir emociones y sentimientos muy intensos. Y la música de Pau Vallvé; me parece brutal como puede expresar tantas cosas con su murmullo.