Pulseras Rojas

Laia Costa: “Me costó aceptar el papel de Rym porque me tenía que rapar”


Laia Costa, actriz que da vida a Rym en la segunda temporada de “Pulseras rojas”, concedió una entrevista a El Periódico de Catalunya donde habló sobre su personaje cuya aparición marca un antes y un después en la vida del protagonista de la serie, Lleó (Àlex Monner) y de sus dudas antes de aceptar la oferta de este papel, entre otras cosas.

Pau Freixas, director de “Pulseras”, ha comentado que usted es la bomba…

Me hace feliz que Pau diga esto, porque es una persona que admiro muchísimo. Tiene una gran capacidad para liderar equipos y un talento innato para dirigir actores. Nos cuida a cada uno de nosotros y crea un ambiente de confianza absoluta y una energía tan positiva que todos acaban sacando lo mejor de si mismos. Es el máximo responsable de lo que es “Pulseras”… Verlo trabajar ha sido un regalo.

¿Era seguidora de la serie?

No la pude ver en la tele, pero me la compré en DVD. Me gustó mucho.

¿Se presentó a las pruebas porque tenía claro que quería estar ahí o porque era una serie más?

Al principio me costó decidirme por el tema de la rapada. Estuve hablando con Pau sobre lo que era la serie y el proyecto, pero en ese momento para mí todo era muy desconocido. Tuve que coger la confianza de que valdría la pena. Ahora que han pasado unos meses estoy totalmente convencida y me habría arrepentido mucho si no lo hubiese hecho.

¿Que pensó de sus compañeros de rodaje el primer día que los conoció?

Estaba un poco acojonada, porque pensaba que ellos tenían su grupito y yo era la nueva. Pero te acogen de tal manera que en seguida te acostumbras al grupo. El primer día de rodaje, todos conocían mi nombre. A la hora de comer, Joana Vilapuig (Cris) y Mireia Vilapuig (Àlex) me dijeron: “Ven, ven, te hemos guardado sitio para que así hagamos más peso en el equipo de las chicas”. Desde ese momento vi que todo sería muy fácil.

¿La diferencia de edad con ellos (Laia tiene 28) ha sido un problema?

No, porque esto de las edades cuenta muy poco. He podido hablar con todos ellos de persona a persona, independientemente de la edad. Lo notas mucho si a quien tienes delante tiene 7 años, porque está en otro momento. Tengo amigas que me llevan 10 años y tienen el mismo tipo de vida que yo.

¿Que hay entre Lleó (Àlex Monner) y Rym?

Son caracteres muy fuertes y la primera escena fue una enganchada. El momento en que se rapan les une en la búsqueda de la fuerza. Tienen muchos puntos en común: se afeitan, tienen nombres de animal (Rym es una gacela), han perdido a su madre y la recuerdan en momentos concretos, han tenido que despedir una parte de su cuerpo… Ambos dicen: “Yo solucionaré los problemas”, pero sólo entre ellos admiten que no pueden con todo y que quizás necesitarían la ayuda del otro. Y esto los une de tal manera que podrían ser hermanos, amigos, amantes, enemigos, lo que quisieran… No dejan de ser dos adolescentes compartiendo cosas que no habían compartido nunca con nadie más, y esto hace que tengan una relación muy especial, que se puedan enganchar en un beso o en una pelea, sin poner nombre a esta clase de relación.

¿Se llegará a producir un triángulo con Cristina (Joana Vilapuig)?

No es un triángulo amoroso clásico. Rym y Lleó se quieren por encima de tantas cosas, incluso de un amor convencional, que no habrá ninguna rivalidad.

¿Cómo evoluciona Rym?

Llega haciéndose la chula y pensando que puede con todo, pero a medida que le van pasando cosas, como perder un pecho, renunciar a sentimientos o ver el estado de su hermano, va creciendo y se da cuenta que tiene que hacer un largo camino y que no puede estar de culo con el mundo.

Su carta de presentación es muy intensa. En tan sólo dos planos, ya conocemos a Rym. ¿Cómo fue este momento?

Fue muy especial, un momento de decir: “Tú no controlas nada como actor”, porque es tan real que está fuera de tu control. Àlex Monner me ayudó mucho. Cuando nos acabamos de rapar y le dije: “Ya estoy calva”, él me miró y me contestó: “¡Guapa!”. Y pensé: “Eres un mentiroso, pero gracias, porque ahora mismo necesitaba que me dijeras exactamente esto”. Allí se ven dos caras de Rym que la definen: la fuerte, la de yo puedo con todo, y la de esto es una mierda, pero te quiero ayudar y tú me tienes que ayudar a mí. Esta es la humildad de Rym.

¿Le costó mucho asumir este corte de pelo?

Mucho. Lo vi muy complicado, porque en un primer momento, como comentaba, fue motivo de aceptar o no el papel. Da miedo quedarte sin cabello, porque piensas que no volverás a trabajar. Estuve un mes pensando si me quería rapar o no. Al final fue una lucha entre corazón y mente. Uno de los consejos que me dio Pau, y al cual me aferraré de por vida en esta profesión, es que tienes que hacer las cosas que sientes que el corazón y las entrañas te dicen que tienes muchas ganas de explicar. Si haces las cosas con miedo por lo que pueda llegar a pasar en el futuro, siempre puedes acabar perdiendo  porque el futuro, aunque hayas sido prudente, no juega a tu favor, y si hubieses hecho realmente lo que querías hacer lo tienes todo a tu favor. Es una cosa que no controlamos y tenía este miedo. Pau fue quien me dijo que me tirase a la piscina: “No controlarás nunca lo que pueda pasar más allá de lo que hagas tú porque lo quieres hacer”. Después de  la lucha entre el corazón y la mente, ganó el corazón. Pau me prometió que “Pulseras” sería un viaje y ha sido mágico.

¿Qué sintió cuando se miró por primera vez en el espejo?

Me pensaba que tendría una cabeza de pepino, como el de Homer Simpson. Y pedí que Rym llevara pañuelo en todas las escenas, porque estaba convencida que tendría la cabeza llena de bultos y cráteres. Pero al verme pensé: “No es tan grave. Podemos pasar de los pañuelos, si queréis”. Y no me costó adaptarme a la imagen calva. El único momento que tuve un bajón fue cuando los montadores nos enseñaron la primera escena tres meses después de empezar el rodaje, donde aún salía con pelo. Recordé de golpe que tenía una melena increíblemente larga y que la había perdido. Y lloré…

¿El corte de pelo le ha impedido realizar otros trabajos?

Sí, ha habido papeles que perdido porque estaba calva. Aquí en España aún nos falta camino. Estoy rodando una película rusa y cuando les planteé que quería hacer “Pulseras” no me pusieron ningún problema. Ellos acostumbran a utilizar pelucas, porque hay tanto trabajo que los actores acostumbran a simultanear diversos proyectos. Y como son conscientes de que las chicas no pueden tener la imagen que cada trabajo les exige, usan pelucas.

¿Y no ha sentido frustración por esta circunstancia?

No me arrepiento, porque Rym ha valido la pena. Tú te tiras a la piscina y no sabes si está vacía o llena. No lo sabes hasta unos meses más tarde y ahora estoy muy contenta de haber perdido algún papel a favor de otro.

(Spoiler) ¿Ha grabado más escenas con tanta intensidad?

Sí hay una que me daba mucho miedo: cuando Rym se mira por primera vez la cicatriz del pecho, sin palabras. Tenía miedo, porque cuando mirase vería mi pecho, no la cicatriz. Mi suegro estaba ingresado en aquel mismo momento por un problema en la rodilla. Vi las grapas de la operación y dos días más tarde y los médicos me dijeron que eran casi las mismas que utilizan para el pecho. Tenía la imagen de lo que tenía que presenciar muy reciente tanto en fotos como en la vida real. Y dos enfermas que han sobrevivido al cáncer, Irene y Gemma, me dieron mucha información para interpretar a Rym y fueron muy generosas conmigo. Pero no pude hablar con ellas de este momento. Y no tenía referentes.

(Spoiler) ¿Y qué pasó el día del rodaje?

Pau me dijo: “No ensayaremos. Lo grabaremos directamente y ya veremos que sale”. Para mí fue un momento comparable al de la rapada, porque no controlé lo que tenía que hacer. Nada más escuchar eso y cuando Pau dijo “¡Cortar!” le pedí de repetir. Me contestó: “No, míralo”. Me lo enseñó y estaba muy contenta con el resultado, pero insistí en repetir. A mitad de escena pedí que cortasen. Pau me contestó: “Ves como era a la primera. Cuando te digo ya está ya está…”.

(Spoiler) Un momento en que Rym le muestra el pecho a Lleó a levantado alguna crítica relacionada con el tipo de público de la serie.

Los adolescentes ya han visto muchos pechos y culos. La escena se explicaba con una ternura y una delicadeza tan sublime que no estoy muy de acuerdo con las críticas. Es una manera muy dulce de despedir una parte del cuerpo. ¿Por qué el pecho ya es un tema muy delicado? Si fuese una pierna, ¿no habría pasado nada? Hay gente que pierde un pecho para siempre, y Rym también tiene derecho a despedirlo como le propone Lleó. La sociedad tiende a tratar a los niños de una manera infantil. Un niño de 7 años ya sabe más que nadie en casa: está en todo… Si esta escena a la gente le parece mal, ¿cómo hablan del cáncer en familia?

Ustedes comparten habitación en el hospital. Pero esto no pasa habitualmente en la vida real…

Esto es ficción. Si los chicos comparten espacio se pueden explicar muchas otras cosas que no se explicarían si estuvieran en habitaciones separadas. Tampoco aparecen muchas vías y los pacientes llevan. Al final, estamos haciendo ficción y lo que se cuenta son valores humanos que queremos transmitir a los jóvenes. Si para explicarlos tenemos que poner a un chico y a una chica en una misma habitación, vale la pena la licencia.

¿Qué tienen en común Rym y Laia Costa?

Poco. Rym es más valiente que Laia y tiene las cosas más claras, tenga razón o no. Yo soy muy cagona y cuando me pasa alguna cosa que me preocupa lo explico y pido ayuda. A pedir ayuda he aprendido con los años, y por eso entiendo a Rym. La admiro, porque yo no soy tan valiente. Tengo fobia a las agujas y en una escena con tubos y máquinas me dio un ataque de ansiedad.

Por tanto, Rym le debe haber enseñado cosas…

¡Totalmente! El hecho de que Pau me plantease el dilema de raparme o no me hizo crecer muchísimo. Y crecí muchísimo con las dos chicas con las que estuve hablando, porque te das cuenta de que las han visto de todos los colores.

Supongo que con esta cara angelical que muestra le debe costar conseguir papeles de mujer madura…

Le haré una confesión. En el armario de casa tengo un cuadro con mi imagen real envejeciendo… Vivo en la piel de una Dorian Gray femenina (ríe). Bromas a parte, he podido perder o ganar papeles por este y otros motivos. El mundo del casting es muy complicado. El hecho de parecer más joven me permite hacer personajes adolescentes desde la inteligencia emocional de una persona que en realidad, ha vivido más. Así puedo entender mejor las emociones y profundizar más. Aparentar ser más joven es una ventaja, porque siempre estamos a tiempo de envejecer con caracterización y vestuario. Al final, es más importante la edad que la cámara dice que no la real.

   

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